Acerca de la violencia mediática y simbólica

Por Yuba, Gabriela

I. Introducción(1)


   Un fallo del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil nro. 20 (2), dictado el día 8 de marzo del 2012 constituye un ejemplo paradigmático sobre el tema de la violencia mediática y simbólica contra las mujeres.
   El caso en estudio identifica claramente ambos tipos de violencia, dictando una sentencia que ordena una rectificación del título de la nota periodística publicada en el diario como también en el sitio de internet. Todo ello, con un análisis desde la perspectiva de género.

II. El caso

   Los hechos fueron los siguientes:
   Dos diputadas nacionales promovieron una acción de amparo contra un diario, a fin de hacer cesar y reparar las consecuencias perjudiciales de la publicación de una nota en la que se informaba sobre la situación de ciudadanas que recibían una asistencia del Estado por tener familias constituidas por siete hijos o más, refiriéndose a ellas como "fábrica de hijos". La juez de grado hizo lugar a la acción y ordenó a la demandada a publicar una rectificación.
   Así, el Juzgado dispuso que : "...1- El diario accionado debe publicar una rectificación respecto a una nota periodística concerniente a la situación de ciudadanas que reciben asistencia del Estado por tener familias constituidas por siete hijos o más, en cuyo título se refiere a ellas como "fábrica de hijos" pues, si bien el contenido del artículo es un mero informe que no trasluce violencia de género, el mentado epígrafe es tendencioso e inclina la percepción del lector a una visión descalificante y discriminatoria de la mujer, a la vez que provoca un menosprecio y una desnaturalización de su condición biológica.
2. Las diputadas accionantes poseen legitimación para promover una acción de amparo a fin de hacer cesar y reparar las consecuencias perjudiciales de la publicación de una nota periodística referida a ciudadanas que reciben asistencia del Estado por tener familias constituidas por siete hijos o más, por medio de la cual se ejercería violencia mediática contra las mujeres, en tanto la pretensión se funda en derechos de incidencia colectiva —art. 43, Constitución Nacional—, que tienen por objeto la protección de bienes como la igualdad y la no discriminación...".


III. Sobre la perspectiva de género. Ejes de tratamiento: legitimación e identificación de los tipos de violencia
   Se distinguen en la sentencia dos aspectos importantes: uno es la legitimación de las dos accionantes, para promover la acción de amparo y el otro es el tratamiento sobre la violencia mediática y simbólica, identificando ambos tipos de violencia en la publicación, no ya en el corpus de la nota, sino en el título de la misma.
   Lo relevante del fallo radica, no sólo en la solución dada al caso, sino en el enfoque desde una perspectiva de género, que permitió justamente despojarse de todo estereotipo que sesgaba y obstaculizaba la mirada sobre un reclamo de las actoras en un tema tan delicado como es la violencia mediática y simbólica.
   El dictado de la ley 26.485 constituye una "mega ley", que contempla la violencia contra la mujer en diferentes ámbitos: el doméstico, el comunitario o social y el del Estado (3).
Tal como lo sostiene Graciela Medina, constituye una legislación de avanzada, dado que la mayoría de las legislaciones, sólo contemplan la protección contra la violencia de la mujer en el ámbito doméstico (4).
   Abarca dicha norma, distintos ámbitos en los cuales protege a las mujeres de a violencia, desde el espacio social, laboral y estatal, desde una perspectiva integral, prohibiendo la discriminación tanto por actores públicos como privados, comprendiendo tres generaciones de derechos humanos (5).
   Medina enumera diez puntos relevantes de la ley (6), siendo uno de ellos, la definición de los diferentes tipos de violencia, precisando algunos conceptos nuevos como la violencia mediática y la violencia obstétrica (7).
   En cuanto al primer aspecto (el de la legitimación), la sentenciante consideró que las actoras estaban legitimadas, conforme el artículo 43 de la CN, cuyo objeto es la protección de derechos de incidencia colectiva, en el caso puntualmente, la protección de la igualdad y no discriminación.
   Fundándose en el caso Halabi, resuelto por la Corte Suprema (8), la juez encuentra legitimadas a las accionantes, para solicitar medidas ( cese y reparación de las consecuencia perjudiciales derivadas de la publicación periodística cuestionada), en virtud de que por dicha publicación, se ejerce violencia mediática contra las mujeres, se difama, discrimina, deshonra y atenta contra su dignidad, "... brindando un mensaje de desigualdad de trato tendiente a construir un patrón sociocultural reproductor de desigualdades o generador de violencia contra las mujeres...".
   Se ha hecho efectivo el acceso a la justicia, a través de la acción de amparo intentada de manera idónea y eficaz, para lograr la defensa y protección de los derechos de las mujeres.
Efectuando un análisis desde una perspectiva de género, la juez interviniente, rechaza la excepción de falta de legitimación activa interpuesta por la parte demandada, encontrando al amparo como medio jurídico tendiente a hacer valer y proteger derechos vulnerados.
   Sobre el concepto de género se ha dicho que éste implica considerar todas "aquellas prácticas, valores, costumbres y tareas que la sociedad – y no la naturaleza- le ha asignado de forma distinta a cada uno de los sexos, de manera que tenemos un género femenino y un género masculino..."(9). El valor político de esa distinción es enorme, en la medida en que las tareas y responsabilidades asignadas a cada uno de los géneros son obra de la sociedad (10).
   El género es una construcción cultural, "... es el conjunto de prácticas, creencias, representaciones y prescripciones sociales que surgen entre los integrantes de un grupo humano en función de una simbolización de la diferencia anatómica entre hombres y mujeres.... La cultura marca a los sexos con el género y el género marca la percepción de todo lo demás: lo social, lo político, lo religioso, lo cotidiano" (Lamas) (11).
   Una de las formas de remover los patrones socio culturales que promueven desigualdad de género, es justamente desde cada uno de los ámbitos de actuación (12): actuar, pensar, decidir con una visión integral de aquellas prácticas sociales y culturales, con una mirada acorde con los derechos humanos y despojada de todo prejuicio que paralice las acciones y procesos de cambio que se requieren para modificar actitudes ( tanto en el ámbito público como privado) que provoquen desigualdad y discriminación. Obviamente, que estos procesos de cambio deben ir acompañados no solo de políticas públicas adecuadas, sino también de presupuesto necesario para su desarrollo y capacitación ( en ámbitos públicos, privados, comunitarios), para poder pensar, actuar, decidir, legislar y juzgar, en términos de derechos humanos, con una perspectiva de género.
   En el segundo aspecto, se identifican los elementos que constituyen la violencia simbólica y mediática, previstos en los artículos 5 inc. 5 y 6 inc. F de la ley 26.485.
El fallo considera que el título del artículo periodístico "La fábrica de hijos. Conciben en serie y obtienen una mejor pensión del Estado", se aleja notablemente del contenido de la nota y que es en ese título, donde entra en juego la ley de protección integral de las mujeres ( Ley 26.485).
   La nota en cuestión, fue publicada en el Diario Clarín el día domingo 5 de abril de 2009, bajo el título "La fábrica de hijos. Conciben en serie y obtienen una mejor pensión del Estado". En dicho informe se describen seis historias de vida de madres múltiples, con fotografías y relatos, destacando la cantidad de hijos que tienen dichas mujeres en cada caso en particular.
   Dicha nota motivó la carta enviada por las diputadas nacionales- actoras en autos- considerando las mismas que se discriminaba y se trataba de manera peyorativa a las mujeres en dicha condición. El periódico, reconoció como "desafortunado" el título, pero señaló que en modo alguno existió ni existe violencia mediática contra las mujeres ni ofensa, dado que la finalidad del artículo era mostrar una realidad, producto de la pobreza existente en la Argentina.
   La sentenciante realiza un análisis de la nota periodística, desde un enfoque de derechos humanos, concluyendo que no observa que se haga referencia que las mujeres tienen varios hijos con la finalidad de obtener un subsidio, reflejando como es su vida cotidiana, mostrándose felices, luchadoras, con sus metas y objetivos.
   Refiere la juez, que se hace mención a datos concretos suministrados por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, (no siendo atacados por las accionantes), no advirtiendo discriminación alguna en los términos de la ley 26.485.
   Pero sí distingue puntualmente, mediante un análisis con perspectiva de género, que el título de la nota periodística, contiene una carga discriminatoria, sugiriendo a partir de la conjunción que une a las dos partes del título ("La fábrica de hijos. Conciben en serie y obtienen una mejor pensión del Estado",) un plan, concebir hijos sistemáticamente -en serie- con el objetivo de poder obtener la pensión estatal.
   Teniendo en cuenta lo normado por los arts. 2 inc. C) y art. 3 inc. E) de la ley 26.485, en el título se identifica claramente la violación a lo normado por la ley de Protección Integral a las mujeres.
   El art. 2 inc. D de la misma dispone que el objeto de esa ley es promover y garantizar "... las condiciones aptas para sensibilizar y prevenir, sancionar y erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos...".
   Por su parte, el art. 3 inc. E expresamente establece que la ley 26.485 garantiza todos los derechos reconocidos por las Convenciones internacionales, especialmente los referidos a: "... decidir sobre la vida reproductiva, número de embarazos y cuándo tenerlos, de conformidad con la Ley 25.773 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable...".
   Considerando que se entiende por violencia contra las mujeres, "... toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal..." (art. 4, Ley 26.485), siendo uno de los tipos y modalidades de violencia, la simbólica y la mediática ( arts. 5 inc. 5 y 6 inc. F), en el presente caso, se identifican de manera precisa dichas modalidades.
   El artículo 5 pto. 5 de la ley 26.485 define a la violencia simbólica como "...la que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad...".
   El artículo 6 inc. f) por su parte, define entre las distintas modalidades de violencia, a la violencia mediática contra las mujeres, como "... aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres...".
   Vemos como claramente se reconocen estos dos tipos de violencia, pero curiosamente, no en el tratamiento brindado por la nota periodística en su "corpus", pero sí en el titulo. De tal manera, se predispone al lector, de una manera tendenciosa, prejuiciosa, discriminatoria, brindando una imagen estereotipada de la mujer que tiene muchos hijos, que atenta contra la dignidad de la misma, en su calidad de sujeto de derechos y fundamentalmente en su función reproductora.
   La referencia de manera peyorativa hacia las mujeres que tienen varios hijos, su condición de pobreza, por acceder a beneficios de la seguridad social, son elementos que las colocan en una situación de discriminación, de humillación, menospreciando, malversando su condición de madres. Tal es el sentido que del título se desprende.
   Resulta ilustrativo citar en forma expresa la parte pertinente del fallo, que señala que: "... dentro de las modalidades de violencia contempladas en el art. 6° de la norma, las utilizadas en el acápite periodístico son la violencia contra la libertad reproductiva, que es la que vulnera el derecho a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, y la violencia mediática, es decir, aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres. Minimizar que se tiene hijos por un subsidio es menospreciar a la mujer y desnaturalizar su condición biológica, bastardear su condición de mujer, hasta en su máxima expresión y que esencialmente distingue al género: la aptitud para procrear..."(13).
   Continúa la resolución: "...El artículo que se cuestiona, titulado de otra manera, constituiría un informe periodístico, realizado en base a investigación y obtención de testimonios, exponiendo una cara de la realidad a la luz de los hechos.
En cambio, el epígrafe tendencioso como el de autos, lleva el contenido periodístico a la postura que el editor pretende apuntalar: inclinar la percepción hacia el sentido más peyorativo, predisponiendo al lector a una visión descalificante y discriminatoria, orillando la marginalidad y el menosprecio hacia estas madres, intentando generar animadversión contra ellas por una supuesta intención monetaria.
   Esa predisposición a la que inclina el título, es la que provoca la discriminación y violencia contra las mujeres y madres de familias numerosas, puesto que estereotipa una situación y la encasilla, diferenciándola del resto y sometiéndola a una "mirada distinta", por cierto violenta, degradante y discriminatoria..."(14).
   En el fallo, la jueza cita palabras de Bossert acerca de su concepto sobre la mujer: "...Desde el principio de las edades ha debido ocuparse de cuidar el mundo para salvar la especie. Diosa del barro originario en todas las culturas primitivas, ha cumplido y cumple, sin distracciones, sin anteponer otro ejercicio, el destino mayor que Dios le ha encomendado: ser, tras el fugaz aporte masculino (un instante apenas), albergue de la creación y protectora dulcísima y feroz de su descendencia. De manera que, su pensamiento está determinado por este hábito de hacer y de cuidar la vida." (La mujer y el derecho de familia", La Ley, 1993-C, Sec. Doctrina, pág. 634/5)...".


IV. La solución
   La juez de grado expresa en conclusión que "... luego del análisis de las pruebas y demás elementos de juicio, a la luz de la normativa citada, puedo afirmar que, si bien la nota periodística no detenta en su contenido una actitud discriminatoria contra la mujer, no provoca violencia de género ni atenta contra la dignidad, libertad reproductiva, igualdad, como tampoco genera un estereotipo en el ánimo del lector, lo cierto es que el título del informe no se condice con su contenido, que injustamente opaca, denotando un ánimo tendiente a la discriminación y violencia psicológica, sexual y simbólica contra la mujer, difundiendo una imagen estereotipada que atenta contra su libertad reproductiva..."(15).
   Finalmente, falla: "...Haciendo lugar a la acción de amparo entablada por Diana Conti, Juliana Di Tullio y María Teresa García y en consecuencia, condenando a Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. a: 1) publicar una rectificación del título agraviante, en un día de igual tirada en que se lanzó la nota cuestionada, utilizando la misma sección y en el mismo espacio, dando razón de que ello es en cumplimiento de sentencia judicial por haber denotado el texto de dicho epígrafe un contenido tendiente a la discriminación y violencia psicológica, sexual y simbólica contra la mujer, difundiendo una imagen estereotipada que atenta contra su libertad reproductiva; y 2) agregar en el sitio de Internet del Diario Clarín donde actualmente se puede acceder a la misma nota publicada en el periódico el día 5 de abril de 2009 y que puede hallarse en las direcciones http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2009/04/05/z-01891554.htm y http://edant.clarin.com/diario/2009/04/05/um/m-01891849.htm, en la parte superior de la página y previo al contenido actual, idéntica rectificación a la ordenada en el párrafo precedente...".


V. Reflexión final
   El presente caso, constituye un claro ejemplo de violencia mediática y simbólica, donde a través de una acción indirecta, por parte de un medio privado (periódico de alcance nacional) se afectó el honor, la dignidad, la figura y función de la mujer en la sociedad.
   El fallo dictado importa una muestra de una acción concreta, como respuesta de uno de los poderes del Estado ( Poder Judicial), a fin de garantizar el goce de los derechos reconocidos a las mujeres, brindando las herramientas jurídicas idóneas y eficaces a la parte actora (legitimando su actuación conforme art. 43 C.N), para plantear ante la autoridad competente, la reparación y medidas que consideran necesarias para lograr la plenitud de los derechos de las mujeres, su promoción y protección.
   Constituye a la vez esta sentencia, un instrumento pedagógico acerca de los valores y derechos involucrados, en un tema tan delicado como difícil de abordar, como es la violencia mediática y simbólica, donde la mirada desde los derechos humanos y con una perspectiva de género, conforman elementos ineludibles para el estudio de casos como el presente.
   Como señala Pierre Bourdieu (citado por Graciela Medina)"(16) ... Hay que vencer la "extraordinaria inercia que resulta de la inscripción de las estructuras sociales en el cuerpo" (Pierre Bourdieu), erradicar los estereotipos que hemos aprendido desde las épocas más lejanas de la historia y que tenemos como "inscriptos" en nuestro propio ser, lo que conlleva un trabajo largo y paciente que incluye tareas de aprendizaje, de formación de conciencias y desarrollo de amplias políticas de Estado para revertirlos..."(17).

 


 (1) Dra. Gabriela Yuba. Ex Jueza del Juzgado de Familia y Minoridad nro.1,Distrito Judicial Sur (Ushuaia) Tierra del Fuego. Magíster en Minoridad (Universidad Notarial Argentina). Observadora de las actividades públicas de la 36° Sesión del Órgano de Tratado de la Convención de los Derechos del Niño, Comité de los Derechos del niño, Ginebra, Suiza (Mayo 2004).

 (2) Juzgado Nacional de 1a Instancia en lo Civil Nro. 20. Conti Diana y otro c. Diario Clarín s/ amparo • 08/03/2012 .Publicado en: DJ 04/07/2012, 86 . Cita online: AR/JUR/3630/2012. La sentencia no se encuentra firme.

 (3) Medina, Graciela.

 (4) Medina,Graciela, Ley de protección integral a las mujeres. Objetivo y derechos protegidos. RDFyP diciembre 2011, 3. Editorial La Ley.

 (5) Ídem cita anterior.

 (6) Según Medina los diez puntos más relevantes son: a)incorpora el concepto de género; b)realiza un abordaje trasversal de la violencia; c)obliga a la aplicación de la ley en todo el territorio; d)detalla acabadamente las políticas públicas que deben llevar los tres poderes del Estado, para lograr objetivos de la norma; e) busca la eficacia a través de la coordinación de los esfuerzos de los operadores públicos y privados; f) define distintos tipos de violencia, incorporando conceptos nuevos como violencia mediática y obstétrica; g) se ocupa de la violencia de las mujeres privadas de libertad; h) reglamenta sanciones por incumplimiento de obligaciones; i) obligación de gratuidad del acceso a la justicia en todo el territorio nacional; j) sanciona principios procesales uniformes y obligatorios para las provincias. Ídem cita anterior.

 (7) Ídem cita anterior.

 (8) CSJN "in re": "Halabi, Ernesto c. P.E.N. Ley 25.873 DTO. 1563/04", 24/02/2009 - LA LEY 02/03/2009 - Cita online: AR/JUR/182/2009).

 (9) Medina,Graciela, Ley de protección integral a las mujeres. Objetivo y derechos protegidos, RDFyP diciembre 2011, 3. Editorial La Ley.

 (10) Ídem nota anterior. Cita nro.15 del trabajo mencionado, pág. 9.

 (11) Ídem nota anterior.

 (12) En este caso, desde el ejercicio como ciudadanos/as de peticionar por medio de herramientas legales ante la justicia y desde la justicia con su resolución e interpretación de la ley.

 (13) Conforme fallo en comentario.

 (14) Ídem cita anterior.

 (15) Ídem cita anterior.

 (16) Medina,Graciela, Ley de protección integral a las mujeres. Objetivo y derechos protegidos, RDFyP diciembre 2011, 3. Editorial La Ley.

 (17) Conf. Cita anterior. Citando a Lamas, Marta, Cuerpo: diferencia sexual y género, Taurus, México, 2002.



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